El mundo es y se perfila angustiante, se viene abajo como una tarde de tormenta que desagota rajaduras en un ex dia soleado. Durante horas suena, como un animal encerrado anhelando destrozar jaula y a su amo.
Que el árbol parezca resistir ventarrones que desafían la flexibilidad de sus maderas y la profundidad de sus raíces, que se agarre fuertemente de un suelo del que anhela sin querer, algun dia soltarse.
Una vez carbonizado ha liberado toda posibilidad de fluir, es sequedad, resquebrajedad tornasolada reclamando el fin de una tarde, y de una tormenta.
El aguacero confundirá el caudal sollozo y no olvida que se secara. Más tarde volverá a ser piedra, inmortal por lo tanto inmóvil.
Nunca para reventar cráneo. Real o no.
Las tormentas no se comparten, sólo se parten, nunca es realmente comprendida, parece solitaria, egoísta y teledirigida, sol en acuario.
La palabra gesto ya perdió valor, la aparición es por hartazgo, mencionó evasión hasta tropezón. Hay un ruido de ridiculez floreciendo, un fuego autoinfligido.
Sea bosque o tormenta la explicación es básica, repetitiva y redundante. Una tarde de verano perfecta no sería tal si no fuese interrumpida por una lluvia torrencial, una que ponga en duda su permanencia, existencia y hasta su anhelo.
Esta tormenta es y se perfila angustiante, se viene abajo como una tarde inmunda que se raja como tierra seca. Durante siglos suena el amo encerrando y destrozando a su animal.
Que el árbol parezca resistir ventarrones que desafían la flexibilidad de sus maderas y la profundidad de sus raíces, que se agarre fuertemente de un suelo del que anhela sin querer, algun dia soltarse.
Una vez carbonizado ha liberado toda posibilidad de fluir, es sequedad, resquebrajedad tornasolada reclamando el fin de una tarde, y de una tormenta.
El aguacero confundirá el caudal sollozo y no olvida que se secara. Más tarde volverá a ser piedra, inmortal por lo tanto inmóvil.
Nunca para reventar cráneo. Real o no.
Las tormentas no se comparten, sólo se parten, nunca es realmente comprendida, parece solitaria, egoísta y teledirigida, sol en acuario.
La palabra gesto ya perdió valor, la aparición es por hartazgo, mencionó evasión hasta tropezón. Hay un ruido de ridiculez floreciendo, un fuego autoinfligido.
Sea bosque o tormenta la explicación es básica, repetitiva y redundante. Una tarde de verano perfecta no sería tal si no fuese interrumpida por una lluvia torrencial, una que ponga en duda su permanencia, existencia y hasta su anhelo.
Esta tormenta es y se perfila angustiante, se viene abajo como una tarde inmunda que se raja como tierra seca. Durante siglos suena el amo encerrando y destrozando a su animal.