martes, 6 de marzo de 2018

no era el mismo

lo que camino recordando un lugar, estando o no, aparece en forma de imagen, en forma de mancha, en forma de trazos acumulados,
lo que se escucha para recordar un momento, estando o no, re aparece en forma de trueno, chirrido, zumbido, acumulados
lo que se recuerda, recordando todo, vuelve a aparecer en forma de enorme tormenta, escombros casi irreconocibles, desbordados, deborados, olvidados de tanto ser recordados, reciclados a punto de ya no ser lo mismo, de ya no ser ni bueno ni malo, de no estar ni aca ni alla.

Lo que se recuerda intensamente se reconstruye todos los dias, se redestruye todos los dias, y se re ensambla, como un rompecabezas, un empastado de recuerdo, un collage nostalgico, una canción a la que no se le entiende la letra, una foto borroneada de un lugar que que se yo, un ventarrón anonimo, en una siesta interrumpida por un trueno tan terrible como acogedor.

recordar para no vivir, para no aceptar ni encontrarse en un presente, extrañar para no olvidar...
olvidar recuerdos de momentos futuros, tan esperados que ya no sucederan.
Extrañar hasta el hartazgo momentos, como una manera de agotarlos, algo asi como agotar el extrañor.

O quizas reconstruir el anelo, ese recuerdo, como se me ocurra, para poder seguir extrañandolo y hacer tantas veces esto, tantas, que ya nose... cual era el original, que ya si lo veo no lo voy a reconocer... que de hecho insisti con volver a verlo... y no, no era.