los futuros son vacios, y los presentes saturados de futuros llenos, de ir corriendo a sentarse en un gris escalón, a la entrada de una gran casa antigua, con gente adentro, hojas volando a una velocidad de cabellos y viento.
de no conocer a nadie, escuchar murmullos inentendibles y zapadas de truenos, con abrazos extrañados, venenos ancestrales, recuerdos perforantes, café de paso, garabato en un pedazo de cartón, llanto dibujado.
encuentra el sueño de la nostalgia estable, del extrañar a lo que siempre debí olvidar.
olvidar lo que no deja de estar dia a dia en la espalda. los pesos y monedas con llantos y nervios, e incertidumbre pesada del miedo a una vida, tan simple y común, como la que seguramente vas a tener.